SANTO DOMINGO EN SORIANO
Este cuadro fue realizado por Zurbarán en 1626 en él se cuenta la aparición de la virgen del Rosario bajo la apariencia de una delicada joven hermosa a un fraile del convento italiano de Soriano. La virgen muestra al dominico un retrato sostenido por Santa Catalina. Se trata del verdadero retrato del fundador de su orden, Santo Domingo. El espacio que contiene la escena ha desaparecido en una absoluta oscuridad que se pone al servicio de las figuras fuertemente destacadas por las luces y los brillantes coloridos de sus ropajes. El lienzo debía ser contemplado por la comunidad de monjes recluidos, para los que se pone como llamada de atención una hermosísima María Magdalena que con su mirada directa atrae los ojos del espectador para introducirlo en el asunto del óleo. La Santa, antigua pecadora, aparece como una joven con los pies desnudos y los cabellos sueltos sobre los hombros. Una imagen de evidente atractivo estético.
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